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JOSÉ GAUSACHS
La Vanguardia 11-mayo-1934 – La
Plana
Exposición - Critica
Este pintor se ha mantenido siempre al margen de las tendencias dominantes en
nuestro movimiento artístico. Ha sido un pintor Independiente, sin hacer de ello
un mérito especial, sin las actitudes y gesticulaciones de otros que bajo la
capa de la incomprensión, ocultan los puntos débiles de su técnica pictórica.
Gausachs se ha encontrado, durante unos años, en una Situación idéntica a la de
muchos pintores franceses que empezaron su obra cuando, después de la guerra, se
amortiguaba el temblor de tierra que significó el-cubismo. Estos jóvenes
pintores se acogían a la intención analista del cubismo para acercarse de nuevo
a una plástica sensual y directa, temerosos de perder contacto con el mundo
exterior. No querían volver a las facilidades del estilo post-impresionista, y
vetan en la naturaleza un pretexto para exaltar sus propias sensaciones.
Gausachs, no sabemos si con plena conciencia o por instinto puro, parecía
perseguir entre nosotros un objetivo análogo. En su pintura dominaba la
preocupación de la estructura sobre la busca de electos luminosos, la sensación
de la estabilidad sobre la sensación de la fugacidad. Pintura un poco áspera,
contraria a hacer concesiones al público que exige una visión amable de las
cosas, y que traslucía el esfuerzo para expresar unos, estados de ánimo
independientes del paisaje o del modelo elegido.
Gausachs ha tenido el valor de no seguir los caminos más fáciles y hollados. Ha
trabajado silenciosamente, apartado de la corriente. No conocemos bastante su
labor de estos años, para juzgar de los estados de su evolución; pero nos basta
la exposición actual en las Galerías Valenciano, para fijar su posición presente
y el valor de sus convicciones. Como dice Charensol, el crítico francés cuyo
juicio viene copiado en el catálogo, Gausachs no se confía a la virtud de su
técnica para llegar más allá de las apariencias y alcanzar una realidad
superior. Sus últimas telas las pintó en la isla de Ibiza, bajo una luz inmóvil
y cruda, que hace imposible toda evasión de los objetos, que los sitúa
impecablemente en un airé sin medias tintas ni matices difuminados. El ambiente
de la isla ha ayudado mucho al pintor en su ansia de noble sinceridad. Los
paisajes que ofrece a nuestros ojos no tienen el encanto de una perspectiva
graduada. Todo se pone brutalmente en primer término, todo gravita con su peso
propio, y el color no tiene transparencias de velo, sino calidad de tierra y de
sangre.
El personalismo del paisaje ha chocado con el individualismo del pintor, y se
observan todavía faltas de ensamblamiento. Pero los efectos de disciplina
constructiva, de línea vigorosa, de mancha densa, están plenamente alcanzados.
-Señalemos especialmente «Can Tómaseta» y «Es Tancó», de una sólida sobriedad.
El estilo seco del pintor se atenúa en los temas de flores, y toma una mayor
complejidad en el bodegón 'titulado «La bleda», que bastaría para afirmar las
posibilidades de José Gausachs.
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