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Galería Valenciano - José Gausachs 1935 - Noviembre -22 la Vanguardia
((Galerías Valenciano)): JOSÉ GAUSACHS Con ello se encontraban de nuevo con el camino iniciado a principios de siglo por los fauvistas, especialmente con aquellos que no permanecían indiferentes a los movimientos humanos, como Matisse, sino que se incorporaban a su tumulto con la pasión de Rouanet o el ansia de crear de nuevo las cosas, como Vlaminck. Claro está que nuestro pintor, demasiado joven para haber -conocido el hervor de los inicios fauvistas, se ha librado del exceso de teorización demoledora que los distingue. Con el paso de los años, la tendencia más radical pierde algo de su primera aspereza, y gana en experiencia lo que pierde de ingenuidad inicial. Gausachs, independiente por su modo de ser, ha moderado sus primeros toques de Tebelión, y, sin necesidad de claudicar, ha logrado desprenderse poco a poco de los aspectos patéticos de otro tiempo. Y, lejos de perder en intensidad, ha conseguido hacerla más estable en su obra.
Sus últimos cuadros ponen en evidencia el estado actual de su evolución. Estos
paisajes de Rupit tienen una solidez innegable. La materia pictórica parece
salir de un molde riguroso, pero al ponerse en contacto con el aire puro, no se
encoge en un gesto de hostilidad, sino que antes bien respira con un ritmo más
amplio y seguro. El exponente más directo de esta ¡posición espiritual del
pintor es, tal vez, la tela que titula «El Lloré». Amplia perspectiva de campos
verdes y ocres que se extiende hasta una lejanía á& brumas en la montaña, la luz
solar domina vigorosamente sobre las tierras cultivadas. La magnífica
simplicidad de éste paisaje señala un punto de partida por el cual quisiéramos
ver avanzar la obra de este artista. Del mismo modo. «Pollancres» es una tela en
que la sequedad inicial de su estilo se ilumina de pronto en una atmósfera
diáfana que hace temblar las hojas de los álamos. Cuando describe las calles del
pueblo, de un ocre denso, con sus viejos tejados y sus balcones bajos de madera,
la tonalidad, obscura se matiza en un punto u otro con unos grises que humanizan
su dura estructura. Sobre la mancha de tierra de las casas del pueblo, que
parecen un elemento natural, como el suelo en que se asientan, destaca casi
siempre la mancha viviente del verdor do unos árboles. Son él paisaje del verano
en Collsacabra, que ayuda a Gausachs a encontrar en sí mismo las raíces de un
estilo más rico y jugoso. Con estas descripciones del paisaje, alternan sus
bodegones y sus cuadros de flores campestres, en que su técnica recorre una gama
más extensa, con contrastes vigorosos de rojo y de azul, o de gris y negro, con
verdes intermedios. En estas telas, el temperamento de Gausachs expresa
libremente su honda sensibilidad |
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